Villalonga: oferta forrajera, con cautela comercial
La zona de Villalonga, en el partido de Patagones, atraviesa un escenario climático y productivo que no se registraba hace años. Tras las oportunas lluvias de otoño, que se mantuvieron constantes en cantidad y tiempo, los campos exhiben una recuperación notable.


Héctor Bizet, presidente de la Agrícola Ganadera de Villalonga, brindó un panorama detallado sobre la situación actual que viven los productores del extremo sur bonaerense.
El repunte forrajero: «Da gusto recorrer el campo»
Bizet es contundente al describir el estado de los campos en la región. «En lo que pasto se refiere, estamos muy bien. Hace años que no nos pasaba una cosa así; el 100% del partido de Patagones está bien», asegura el dirigente. Esta recuperación, producto de un otoño hídricamente favorable, no solo ha garantizado la preservación de la hacienda, sino que permite proyectar un buen camino hacia la primavera, siempre que se registren algunas lluvias complementarias.
Ganadería: Entre la recuperación y la prudencia
A pesar de la abundancia forrajera, la dinámica ganadera presenta matices. Si bien la zona es reconocida históricamente por su capacidad de recría, el repoblamiento de los vientres se realiza de manera «lenta y tranquila».
El productor se enfrenta a un dilema financiero: «Lo primero que hacés para cubrir tus costos es vender un ternero», explica Bizet. Ante un mercado donde el precio del «gordo» se percibe planchado, muchos productores han optado por retener la hacienda existente y otorgarle más kilos antes que reponer, optando por una estrategia de eficiencia productiva en lugar de una rápida expansión del stock.


El mercado del novillo y el consumo
Sobre la situación comercial del novillo pesado, clave para la exportación —principalmente a través de frigoríficos como Fridevi—, Bizet observa una demanda firme para la categoría pesada, tanto para exportación como para consumo interno. Sin embargo, advierte un frenado en el movimiento de los novillitos más livianos, sugiriendo que los frigoríficos están mayormente autoabastecidos por su propia producción en corrales.
«No es que falte hacienda, lo que falta es consumo«, señala el presidente de la Agrícola Ganadera, atribuyendo parte del estancamiento a una baja generalizada en la demanda interna, que podría estar volcándose a proteínas más económicas como el cerdo o el pollo.
Desafíos estructurales y agrícolas
Al consultar sobre las preocupaciones del sector, Bizet pone el foco en dos puntos críticos:
- Infraestructura: La reparación y mantenimiento de caminos rurales sigue siendo una demanda constante y prioritaria.
- Seguridad: El abigeato continúa siendo un flagelo para los productores. Si bien reconoce que se han esclarecido algunos hechos recientes, advierte sobre el desánimo de los chacareros a la hora de realizar denuncias ante la falta de resultados históricos.


En el plano agrícola, el panorama es más complejo. Si bien el productor «triguero» mantiene su vocación de siembra, los números están ajustados. «Hoy, hacer siembra no es fácil. El gasoil está muy caro y los rendimientos de nuestra zona no alcanzan a compensar los costos«, concluye Bizet, mencionando que la alternativa del trigo orgánico surge como un nicho que ofrece un valor diferencial para algunos productores locales.




