Ganadería en Conesa: crisis climática y manejo

Ganadería en Conesa: crisis climática y manejo

La estrategia de los productores de Conesa para subsistir en la Patagonia

El productor ganadero y exdirigente rural, Gustavo Sacco, analizó la compleja realidad del sector en General Conesa. Explicó por qué las lluvias de otoño no alcanzaron para recuperar los campos, cómo el manejo nutricional cambió las reglas del juego frente a crisis pasadas y cuál es la clave para sostener el negocio del feedlot.

Gustavo Sacco Productor Ganadero

General Conesa (Abriendo Tranqueras) – La ganadería en la Patagonia norte enfrenta un escenario de contrastes marcados por un arrastre de años difíciles. A pesar de algunas precipitaciones recientes, la recuperación de los suelos sigue siendo una materia pendiente en gran parte de la región. En diálogo con Abriendo Tranqueras, el productor ganadero y exdirigente rural de General Conesa, Gustavo Sacco, trazó una radiografía cruda sobre el estado actual de las pasturas, la salida anticipada de hacienda y las estrategias que adoptan los criadores para mitigar el impacto antes de la llegada del invierno duro.

Campos castigados y un invierno amenazante

«La ganadería en la zona nuestra, en los campos, no se ha recompuesto», advirtió Sacco de forma tajante. El productor explicó que la situación climática actual es dispar: «Hay una zona que llovió bien y otra zona que le falta agua». Sin embargo, el problema de fondo no es coyuntural, sino estructural. «Los campos han venido castigados por muchos años y lamentablemente no se recuperan. Tendría que seguir lloviendo y tener que ir con poca carga porque la receptividad es baja», detalló.

La falta de agua acumulada en el año es uno de los indicadores más preocupantes para el sector. «En lo que va del año no sé si llegamos a los 100 milímetros«, graficó Sacco. Al ser consultado sobre por qué el buen registro de lluvias registrado a principios de otoño no fue suficiente para revertir el panorama, el productor argumentó: «Los campos venían muy mal con años anteriores de sequías. Tal vez con esta lluvia de este año, si hubieran venido años normales, estaríamos bien. Uno se malacostumbra, pero estamos en la Patagonia y acá no llueve lo que debería llover».

Esta realidad está provocando un fenómeno visible en los establecimientos de la región: una salida acentuada de vientres. «Conesa para el sur tiene campos complicados. Lamentablemente todavía no llegó el invierno y, cuando empiece, esa vaca se va a ver muy comprometida», alertó el exdirigente.

El manejo nutricional: la diferencia con crisis anteriores

A pesar del adverso contexto climático, Sacco diferenció esta crisis de los procesos de sequía que históricamente diezmaron el stock ganadero patagónico. La clave actual radica en la relación de valores y la evolución técnica del productor.

«Hay una diferencia con otras sequías anteriores y son los valores. Hoy en día, igual los costos son altos, pero uno le puede dar de comer a un animal y en otras sequías no podía», analizó. Recordando crisis pasadas, Sacco remarcó que antes el costo del alimento era tan altos que «en dos o tres meses dabas el valor del animal«.

En la actualidad, aunque los márgenes no son los pretendidos, la ecuación permite una ventana de maniobra: «Hoy se puede comprar alimento, salvar al animal, vender una vaca o recriar un ternero. Son otras posibilidades de manejo que antes no se tenían. Gran parte de los productores aprendieron a dar de comer y a aplicar otro manejo, y eso hace que sea más fácil».

La encrucijada del feedlot y la paradoja de los precios

Sacco también comparte la realidad de los engordadores a corral mediante la gestión de un feedlot familiar, una actividad que hoy sufre la presión de la caída de los precios de la hacienda en pie. «El precio del gordo baja para nosotros, pero en la carnicería no baja«, disparó con ironía sobre la brecha de la cadena comercial.

Frente a la constante fluctuación del mercado ganadero, el productor rionegrino defendió la necesidad de mantener una regularidad comercial a largo plazo como la única alternativa para no quedar fuera del negocio:

Continuidad como escudo: «Creo que hay que darle continuidad. Si dejás de hacer gordo cuando empieza a bajar, resulta que después, cuando sube, no tenés para compensar ese bache de pérdida».

Soportar los picos: «En los pocos años que llevo como engordador, veo que el negocio tiene muchos picos. Si uno tiene una continuidad con cierta cantidad de hacienda, cuando el precio sube, al menos no perdés tanto frente a los momentos de baches»

La genética Hereford como valor refugio

Finalmente, el productor destacó el rol fundamental de la inversión en genética —particularmente en rodeos Hereford— como una herramienta que se traduce en rentabilidad real, tanto en planteos a campo como en el corral de engorde.
«En el gordo se ven los resultados. Es importante la diferencia de un animal con calidad a uno de inferior genética; no se puede discutir ese tema», concluyó Sacco, ratificando que la incorporación de valor y calidad sigue siendo el norte para los ganaderos locales, incluso cuando el clima y la economía juegan en contra.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.