El orgullo patagónico en la cima de Palermo: La Txapela y el histórico Reservado Gran Campeón Hereford
La Exposición Rural de Palermo 2026 dejó una huella imborrable para la ganadería del sur de nuestro país. En una de las juras más competitivas y concurridas de los últimos años siendo Palermo la Exposición más grande de Sud America, la genética patagónica demostró que no solo está a la altura de las grandes cabañas tradicionales, sino que marca el rumbo del Hereford argentino.
Consagrado como Reservado Gran Campeón Macho Hereford y Campeón en la categoría Junior, este logro premia más de tres décadas de selección, esfuerzo y pasión.El gran protagonista de esta hazaña fue “Ventarrón”, un toro de 19 meses y 740 kilos, criado al 100% en la cabaña La Txapela, un establecimiento familiar de 600 hectáreas ubicado en Carmen de Patagones.


La palabra del protagonista: entre la emoción y la convicción productiva
Tras la inolvidable consagración en la pista central de la Rural, nuestra periodista Rosana Erviti dialogó en exclusiva con Gabriel Jaca, titular de la cabaña e hijo de Ángel Jaca, quien fundó el establecimiento en la década del ’90.
«La verdad que una locura, todavía no caigo demasiado. Totalmente agradecido a todos porque valió la pena semejante aventura», expresó Gabriel con la voz quebrada por la emoción pero con la serenidad de quien confió siempre en las condiciones de su animal.
El nivel de la competencia potenció aún más el significado del galardón. «Yo creo que hacía años que en Palermo no había una fila con un biotipo tan definido y tan adecuado en la raza. Que nos hayan otorgado un premio sobre la calidad de animales que había lo hace tal vez más importante», reflexionó el cabañero.
Unir la pista con la realidad del campo
Para La Txapela —cuyo nombre rinde homenaje a la tradicional boina vasca (txapela) usada en las faenas rurales—, este galardón no es fruto de la casualidad, sino de una filosofía de cría muy clara: la genética de pista debe servir en la manga y en el gancho.
- Adaptación al medio: Animales criados en un entorno exigente de secano patagónico.
- Precocidad y funcionalidad: “Ventarrón” ya se había consagrado Gran Campeón Ternero en el Nacional Patagónico con 460 kilos, demostrando una velocidad de conversión cárnica sobresaliente.
- Equilibrio: Estructura atractiva para el show junto con pigmentación, moderación de tamaño y aptitud carnicera real.
«Se está armando una familia que viene de bastante atrás de todos los grandes campeones y que a la vez son animales muy productivos. Eso habla de que se puede unir la pista o el show con la producción tranquilamente», remarcó Jaca.


Remate histórico: un valor récord de $30 millones
La historia no terminó con el Cubre Lomos. Al día siguiente, en las ventas de la exposición, la cabaña decidió sacar a remate el 50% del ejemplar para compartir su genética y recuperar la importante inversión que requiere competir en la capital.
En una compulsa sumamente disputada entre las cabañas más prestigiosas del país, el 50% de “Ventarrón” fue adquirido por la firma San Marón por un valor histórico de 30 millones de pesos.
El toro continuará bajo el cuidado de La Txapela para encarar los próximos compromisos del circuito de exposiciones y continuar abasteciendo de semen a los centros de inseminación.


El triunfo de la constancia patagónica
El caso de Gabriel Jaca y La Txapela simboliza el esfuerzo de cientos de pequeños y medianos productores del sur argentino que, tras superar barreras sanitarias, extensas distancias y rigores climáticos, compiten mano a mano con los gigantes del sector y dejan bien en alto la bandera de la ganadería patagónica.
El concepto de constancia patagónica no es un slogan periodístico ni un cliché: para un productor del sur, significa enfrentarse día a día a un conjunto de desafíos geográficos, climáticos y sanitarios que hacen que cada logro en las pistas nacionales valga el doble.
Lo que lograron Gabriel Jaca y la familia de La Txapela en la Expo Palermo 2026 sintetiza esa resiliencia en cuatro pilares fundamentales:
- Producir en la escala justa: La fuerza del pequeño y mediano productor
A diferencia de los grandes establecimientos que despliegan varios animales en la pista, La Txapela cuenta con 600 hectáreas de secano en Carmen de Patagones y un rodeo de alrededor de 120 madres de pedigree.
Llegar a Palermo con un solo animal —»Ventarrón»— y lograr el Reservado Gran Campeón Macho implica una precisión en la selección genética realmente trabajosa. Como el margen de error en un establecimiento chico es mínimo, el trabajo sobre el rodeo madre exige más de 30 años de consistencia.
- La rigurosidad del secano: El vientre adaptado como motor
En los campos marginales de monte y aridez de la comarca Patagones-Viedma, la naturaleza no perdona la falta de rusticidad.
Para que un ejemplar alcance los 740 kilos a los 19 meses manteniendo una excelente conformación carnicera y desplazamiento, se necesita una base funcional: vacas moderadas, con buena aptitud materna y alta eficiencia de conversión. Ese «secreto en las vacas» del que habla Jaca es el resultado directo de criar bajo la presión real del medio ambiente austral.
- Un legado de recambio generacional
Comenzado por Ángel Jaca en la década del ’90 —quien introdujo la inseminación artificial cuando pocos lo hacían en la zona—, el proyecto hoy continúa firme junto a Gabriel, su esposa Carolina y su hija Justina.
En resumen: La consagración de Ventarrón en la pista central de Palermo demuestra que la ganadería patagónica superó definitivamente la etapa de ser «promesa» para convertirse en una potencia genética de validez nacional e internacional, construida no a fuerza de escala, sino de convicción, trabajo de maza, pasciencia y una pasión por la genética que mueve montañas.


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