Integración regional: Río Negro y Neuquén consolidan una agenda productiva común
Por primera vez en la historia institucional de la región, los ministerios productivos de Río Negro y Neuquén mantuvieron un encuentro de gabinete conjunto con el objetivo de avanzar en una agenda permanente vinculada al desarrollo económico, la producción, la energía, el turismo y la infraestructura de la Norpatagonia.
La reunión fue encabezada por el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, y el ministro de Economía, Producción e Industria de Neuquén, Guillermo Koenig, quienes estuvieron acompañados por funcionarios de las distintas áreas de ambas carteras provinciales. El norte del encuentro quedó plasmado en una definición compartida: el crecimiento regional encuentra mayores oportunidades cuando se trabaja de manera coordinada, potenciando las fortalezas de cada territorio y construyendo una visión de desarrollo común.
«La Patagonia es más fuerte cuando se presenta integrada. Los grandes proyectos que hoy impulsan el crecimiento de la región, desde la energía hasta la producción y el turismo, nos exigen trabajar de manera coordinada para aprovechar todo su potencial», sostuvo Banacloy. Por su parte, Koenig valoró el impacto de Vaca Muerta para la región y destacó el trabajo conjunto para defender los recursos generados en sus territorios.
El bloque Norpatagónico: Complementariedad económica
Durante la jornada se analizaron las oportunidades que surgen de la complementariedad entre ambas provincias, buscando unificar criterios en materia de ambiente, recursos naturales, fauna, bosques y ordenamiento territorial para brindar previsibilidad a las inversiones.
Entre los sectores estratégicos bajo la identidad «Patagonia», se abordó el desarrollo de la acuicultura —actividad en la que Río Negro y Neuquén concentran más del 80% de la producción nacional—, la Ruta del Vino, y proyectos energéticos de gran escala como Vaca Muerta Sur y las nuevas inversiones vinculadas al GNL.
La ganadería, el motor que ya marcha y espera su consolidación en la agenda oficial
Si bien los grandes titulares del encuentro bilateral se inclinaron hacia el impacto de la energía y los proyectos de escala como la acuicultura, hubo un sector que, con menor estridencia mediática pero un dinamismo arrollador, viene marcando el pulso de la integración real en el territorio: la ganadería.
A diferencia de otras actividades que requieren de grandes inversiones iniciales para arrancar, el comercio ganadero entre Río Negro y Neuquén no es una promesa a futuro; es una realidad consolidada y en constante crecimiento. Los productores de ambas márgenes de los ríos ya derribaron las fronteras en la práctica. Sin embargo, la relevancia que el sector tiene en el día a día de las economías regionales no siempre se refleja con la misma fuerza en las gacetillas oficiales.
La Norpatagonia comparte un estatus sanitario de elite —ser zona libre de aftosa sin vacunación— que actúa como un paraguas único para el desarrollo. Sobre esa base, el circuito comercial viene aceitándose de forma natural por la complementariedad de los territorios: la enorme capacidad de cría de la estepa neuquina y rionegrina encuentra su empalme perfecto en los valles irrigados, que aportan el forraje y el grano necesarios para la recría y el engorde. La hacienda se mueve, los negocios avanzan y el puente productivo está más activo que nunca.
Por eso, el desafío para los ministerios que conducen Carlos Banacloy y Guillermo Koenig no es «destrabar» un comercio difícil, sino ponerse a la par de la velocidad que ya lleva el sector privado. La creación de una agenda permanente es la oportunidad de oro para reorganizar inversiones en ambas provincias que jueguen un papel fundamental en la cadena Agro Ganadera del Norte de la Patagonia, un trabajo en conjunto que ponga en valor la cría, la recría y el engorde potenciaría una economía que esta en desarrollo y que no baja los brazos. Con una demanda de carne en pleno crecimiento interno traccionada por los centros urbanos y el desarrollo industrial, consolidar estas reglas de juego claras es el espaldarazo definitivo que el campo necesita para pasar de un crecimiento inercial a una verdadera explosión productiva regional.






